Los 100 años de Laferrere

Las tierras del bravío Telomian Condie, las tierras de don  Ruiz de Ocaña, su verdugo, las tierras, que ya en el siglo XX, la empresa de Luque, Luro y Laferrere, compraran a Don Adolfo  Schickedant,  esas 200 hectáreas que hubieron pertenecido a don Pablo Bangurria,  esas 200 hectáreas que en el anhelo de sus fundadores serían sembradas con 100 chalets que darían origen a una moderna ciudad que los acontecimientos luego determinarían que no pasaran de 20 las edificaciones y que tardaría algunos años más allá de aquel 4 de mayo de 1911 en poblarse, según la visión de sus fundadores, aquellas 200 hectáreas que hoy albergan a más de 300 mil habitantes, aquel suelo se apresta a festejar sus primeros 100 años de historia.

Cuantas historias en el medio de aquel 4 de mayo de 1911 y este presente del 2011, la frustración del proceso original a raíz de la primera Guerra Mundial, la continuidad por años de aquel lugar en zona cuasi rural, la falta de medios  de comunicación, pavimentos, transportes, escuelas, una iglesia. Sin embargo, y a pesar de todo, los años de crecimiento vertiginoso de La Matanza, por la instalación industrial, tuvieron  también su impronta en Laferrere, transformándolo en la localidad con mayor densidad demográfica, los obreros de aquellas fabricas, venían aquí a dormir y a reponerse.

Finalmente con aquel impulso, llegó el asfalto, y los transportes, y se desarrollo su fantástico centro comercial, y se radicaron algunas industrias, y recibió la distinción de ser sede del primer Aeroclub de la Argentina y siguen siendo las 200 hectáreas de mayor densidad demográfica del distrito, girando en torno a su centenaria estación de tren, con sus más de 300 mil habitantes. Durante todo el 2011, generaremos información sobre estos, sufridos y gloriosos 100 años de nuestro querido Gregorio de Laferrere, y sus emblemáticos personajes pioneros, de la mano de uno de ellos, don Luis Agüero y su familia. Felicidades y un buen año para todos nuestros lectores y sus familias. Gracias.

Colaboración fotográfica: Familia Corso.

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